Seguridad y soberanía alimentaria y Agricultura familiar y ecológica

  1. Antecedentes

En  FSP entendemos que el modelo de desarrollo  implementado en el país  tiene a la base el control de los recursos naturales, asignándonos a  cumplir un rol  primario – exportador,  priorizando las actividades extractivas.

En el sector agroalimentario, la apertura comercial internacional a nivel multilateral (OMC) y los tratados bilaterales comerciales (TLCs), terminaron con las medidas de protección en los países en desarrollo, dejando de lado las responsabilidades de los estados y las regulaciones, entregando al mercado la potestad de organizar las economías en base a la oferta y la demanda.

Las consecuencias se evidenciaron en:

  • La prioridad del sector privado en la definición de las políticas de Estado dirigidas al fomento y protección de la gran inversión privada, promoviendo la explotación intensiva de la tierra, la siembra de productos de agroexpotacion, a la actualidad de caña de azúcar, palma aceitera y otros, para satisfacer necesidades del mercado internacional.
  • Se carece de políticas de estímulo y/o protección a la pequeña y mediana agricultura, (aunque los países desarrollados mantienen sus políticas de protección), que es la principal abastecedora de la canasta alimentaria nacional, aunque las tierras de estos agricultores, se han subdividido cada vez más. El Censo Agropecuario del 2012, dan cuenta de esta situación.
  • La Innovación tecnológica y la investigación agrícola han desaparecido de las funciones del Estado, instituciones como el INIA están reducidas a su mínima expresión.
  • Producto de estas políticas, se ha producido un proceso de concentración de la propiedad de la tierra en manos de Corporaciones de capitales nacionales y/o internacionales especialmente en la zona de costa, llegando a alcanzar cifras impensables en otros momentos de la historia del país.
  • Se ha incrementado la superficie de tierras dedicadas a cultivos de agro-exportación (no tradicional) y las importaciones de alimentos, disminuyendo las áreas para la producción de alimentos y reforzando la dependencia alimentaria, que como país nos ha llevado a enfrentar la volatilidad del precio de los alimentos.

Reconociendo esta situación, es que dimos seguimiento al  proceso de concentración de la tierra en el Perú, encontrando que muchos pequeños agricultores habían vendido sus parcelas y se habían quedado como peones o desplazado a las ciudades, agotando rápidamente los recursos con que contaban, que las áreas destinadas a la producción de alimentos eran empleadas para otros productos generalmente para la exportación,  en la práctica habían puesto en riesgo su propia seguridad alimentaria.

En la  Amazonia, encontramos un proceso de deforestación se produce de manera acelerada, devastando bosques primarios. Entre 2001-2016 se ha producido la pérdida anual promedio de 123,388 has., siendo Loreto, Ucayali y San Martín,  las regiones más afecta. El uso de las tierras del bosque está dirigidos a agricultura informal, agronegocios y minería.

A la par del crecimiento económico del país y la relativa disminución de la pobreza, los indicadores de salud como anemia y desnutrición se mantenían o estaban con un descenso mínimo. Que los mayores niveles de pobreza estaban localizados en el sector rural, que las migraciones de los jóvenes campesinos eran continuas y masivas, que el campo estaba cada vez mas fragmentado y  envejeciendo, que la seguridad alimentaria y la agricultura familiar son dos caras de una misma moneda,  nos llevó a concluir que el derecho a la alimentación no era una prioridad en la política nacional, que en la práctica no se reconocían los compromisos del Estado Peruano.

Fue cuando de manera coordinada  organizaciones de productores y de consumidores, con un grupo de ONGs, iniciamos coordinaciones con la Comisión Agraria del Congreso de la República, para participar en la formulación de una ley para la Soberanía y Seguridad Alimentaria, proceso interesante, de muchos aprendizajes y diferencias, que al final fue muy enriquecedor.

La experiencia no se redujo sólo a la participación en la elaboración, sino se extendió a la consulta con las bases y a las negociaciones con las diferentes bancadas para su aprobación. Al final, la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional fue aprobada en el Pleno, y dos veces observada por la misma fuerza política, que actualmente toma las decisiones en el Congreso.

Esta experiencia nos dio la oportunidad como colectividad, elaborar una propuesta de Ley para apoyar la Agricultura Familiar, que teniendo de por medio un proceso largo de incidencia con el Legislativo y el Ejecutivo, que tuvo entre sus actores a líderes y dirigentes de las organizaciones agrarias y un grupo de ONGs, finalmente se logra su aprobación y promulgación como Ley N° 30355 “Ley de Promoción y Desarrollo de la Agricultura Familiar”

Para FSP es fundamental  evidenciar y trabajar porque esta consecuencia es perniciosa para la continuidad de la vida, para la dignidad de las personas y el futuro de las próximas generaciones. Sin duda, garantizar la seguridad alimentaria, apoyar la agricultura familiar y promover la adaptación  al cambio climático, constituye un reto muy serio que hay que abordarlo desde el presente con una perspectiva de futuro con justicia y respecto a los derechos de las personas, fomentando la esperanza de un mundo más humano para hombres y mujeres.

  1. Concepto

La  Alimentación se reconoció como un derecho en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 de las Naciones Unidas y se ratificó como derecho a una alimentación adecuada en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, en Roma en el 1996

La Convención sobre los Derechos del Niño y en el Pacto Internacional de Derechos

Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas que estableció, en el comentario 12, las cuatro obligaciones de los Estados sobre el derecho humano a la alimentación:

  1. Respetar el acceso existente a una alimentación adecuada.
  2. Proteger a la población de que las empresas o particulares priven a las personas del acceso a una adecuada alimentación.
  3. Facilitar y promover el acceso y la utilización por parte de la población de los recursos y medios que aseguren sus medios de vida. Se incluye aquí la seguridad alimentaria, haciendo efectivo el derecho a la alimentación a sectores vulnerables que no estén en capacidad de brindarse una alimentación adecuada.
  4. Garantizar la no discriminación: el Estado, bajo ninguna condición, debe discriminar a parte de la población cuando se trata del disfrute de los derechos humanos.

Existen dos enfoques para garantizar el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada:

  • Seguridad Alimentaria

Hay seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana.

La definición de la Seguridad Alimentaria y Nutricional contempla las cuatro dimensiones propuestas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad e incorpora, dada su relevancia en la implementación de esta Estrategia, una quinta dimensión sobre institucionalidad, que es transversal a las cuatro anteriores.

  • Soberanía Alimentaria

La Soberanía Alimentaria consiste en un cambio sistemático -en el que los seres humanos tienen el control directo y democrático de los elementos más importantes de su sociedad- sobre cómo comemos y nos alimentamos; cómo usamos y mantenemos la tierra, el agua y otros recursos en nuestro entorno para el beneficio de las generaciones actuales y futuras; y cómo interactuamos con los demás grupos, personas y culturas. Esta guía tiene como objetivo mostrar el contexto en el que surgió la Soberanía Alimentaria y cómo se ha desarrollado. Esta es una guía tanto para aquellas personas que aún desconocen el concepto de la Soberanía Alimentaria como para aquellas que intentan aplicarla a sus realidades, ya sea a nivel local, regional o global.

Es precisamente desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, es que hacemos la relación con la Agricultura Familiar, la que se define como al “modo de vida y de producción que practican hombres y mujeres de un mismo núcleo familiar en un territorio rural en el que están a cargo de sistemas productivos diversificados, desarrollados dentro de la unidad productiva familiar, como son la producción agrícola, pecuaria, de manejo forestal, industrial rural, pesquera artesanal, acuícola y apícola, entre otros.”[i]

En el mundo la AF juega un papel de vital importancia:

  • Más del 90% de las explotaciones agrícolas están dirigidas por una persona o una familia y dependen principalmente de la mano de obra familiar
  • Las explotaciones familiares ocupan entre un 70 y un 80% de las tierras agrícolas
  • Las explotaciones familiares producen alrededor del 80% de los alimentos del mundo
  • Debido a la diversidad de alimentos que producen, los agricultores familiares también contribuyen notablemente a la seguridad alimentaria

En el Perú, de un total de 2´´213,506 unidades agropecuarias, el  97% corresponden a la categoría de agricultura familiar y el 3% están en agricultura no familiar.

  • El 57% de los agricultores familiares de subsistencia tiene más de 45 años.
  • El 41% de los agricultores familiares de subsistencia complementa sus ingresos con otras actividades.
  • Los agricultores familiares no cuentan con títulos de propiedad de ninguna parcela en el 40% – 60% de todas las UA de agricultura familiar, sin importar su categoría.
  • Solo el 41 % de las UA de agricultores familiares de subsistencia cuenta con infraestructura de riego.

En Perú, el 31% de los hogares pertenecientes a la agricultura familiar están dirigidos por mujeres. Asimismo, un 39% de los agricultores familiares tiene entre 45 y 64 años; mientras que el 22% tienen más de 65 años. Así, el 61% tienen más de 45 años. El 39% de ellos conoce una lengua nativa, lo que evidenciaría que un importante grupo pertenece o han pertenecido a pueblos originarios andinos o amazónicos del Perú.

El 40% de los agricultores familiares deja de trabajar en sus parcelas para conseguir otros ingresos económicos, del cual un 10% corresponden a los pequeños productores en extrema pobreza y un 29% a los pequeños productores. Así, se podría inferir que la actividad agraria no genera recursos económicos suficientes para sostener la familia, ya que se debe recurrir a otras actividades económicas complementarias, como la venta de mano de obra, actividades comerciales y desarrollo de pequeños emprendimientos. Adicionalmente, sólo un 21% de los agricultores familiares pertenecen a alguna asociación de productores.

Las unidades agrarias que pertenecen a la agricultura familiar cuentan, en un 42%, con riego, lo que implica que más de la mitad carece de este. Asimismo, los agricultores familiares en extrema pobreza utilizan, en mayor medida, abonos orgánicos en lugar de fertilizantes.

Los agricultores familiares, en su mayoría, hacen uso de energía animal (52%) en la actividad agraria, y un 20% hace uso de tractores, principalmente los que pertenecen al grupo de pequeño productor. En general es una agricultura poco tecnificada.

Es importante señalar que los productores agrarios que pertenecen a este segmento habitan, en su mayoría, lejos de la capital del distrito. De acuerdo a cifras del IV CENAGRO, sólo el 12% de los agricultores familiares habitan en la capital del distrito y un 29% está a menos de una hora. En tanto que, el 57% vive entre una y veinticuatro horas de la capital del distrito, el 13% está a más de veinticuatro horas de distancia.

Para FSP estos dos temas van unidos, no es posible que un país garantice el derecho a la alimentación en un escenario de pobreza y pobreza extrema, sin generar condiciones para el empleo adecuado, un pueblo sin capacidad de acceder a sus alimentos, tampoco puede alimentarse a base de productos importados que agudizan la dependencia alimentaria. La AF es la base del abastecimiento y disponibilidad, con la que se dinamizan las economías locales, la articulación de los actores y se consolidan los territorios

  1. Objetivos de la línea:
  • Organizaciones de productores y consumidores, del espacios sub regional y local, articulados y empoderados, hacen incidencia en los tres niveles de gobierno, logrando políticas públicas a favor de la  Seguridad Alimentaria y Nutricional  y la Agricultura Familiar y ecológica, como principales componentes  del  desarrollo agrario y sostenible,  en el marco del reconocimiento al Derecho Humano a la Alimentación adecuada.
  • Organizaciones e instituciones de Sociedad Civil de diferentes regiones, en alianza con Redes Nacionales, formulan propuestas de políticas para el desarrollo de la Agricultura Familiar, la seguridad y soberanía alimentaria y nutricional, como Derecho a la Alimentación, en los países de la Región Andina: Bolivia, Colombia,  Ecuador y Perú
  • Contribuir a la recuperación, desarrollo y validación de los saberes locales y la , ampliación  de capacidades y transferencia de conocimientos de los Talentos Rurales para que los agricultores familiares refuercen los sistemas  productivos,  mejorar la asociatividad, alcanzar una gestión empresarial  eficiente  con proyección  a los mercados locales.
  1. Actividades
  • Socialización de información
  • Ampliación de capacidades
  • Investigación – Estudios
  • Incidencia en Políticas Pública
  • Fortalecimiento de las organizaciones
  • Articulación de Redes en los espacios nacionales e internacionales

[i] Ley N° 30355 “Ley de Promoción y Desarrollo de la Agricultura Familiar”-. Art. 3