Imprescriptibilidad de corrupción es un derecho adquirido
Por: Gabriela Flores.
De Cuello Blanco conversó con la jurista ecuatoriana María Sara Jijón, quien explicó las razones por las que la sociedad civil de su país impulsó la imprescriptibilidad y el impacto real que ha tenido en la vida política de Ecuador.
Ecuador ha sido uno de los primeros países en América Latina en establecer la imprescriptibilidad para los actos de corrupción. ¿Cuál era el contexto en el que surge esta propuesta de reforma?
En realidad la Constitución misma del 98 surge como un rompimiento a todo lo anterior; aquello anterior que había venido siendo una serie de actos de corrupción desde el más alto nivel empezando por algunos Presidentes de la República así como Ministros de Estado. Aunque algunos fueron investigados y otros sentenciados, sin embargo, muchas de estas personas hacían lo mismo que otros personajes de América Latina: irse a otro país, donde no hay extradición como Estados Unidos o Panamá, esperar que sus delitos prescriban y regresaban con “bombos y platillos” como si nada hubiera pasado. Es decir, había una situación muy triste que permitía que estos actos continuarán con la mayor impunidad. En tal virtud, hubo una presión de diversos sectores para evitar que estos personajes puedan volver al país como si nada. Es decir, que aunque escaparán, por lo menos no regresen; porque lastimosamente se siguen yendo, siguen escapándose. Por ejemplo, nosotros tenemos un caso emblemático, el del ex vicepresidente de la República, (Alberto) Dahik (1995) que fue denunciado por un sonado caso sobre gastos reservados irregulares, escapó y vive en Costa Rica. Entre el 2003 y 2004 el Presidente (Lucio) Gutiérrez pretendió, inconstitucionalmente, salvarlo de la acusación y finalmente, Gutiérrez cae por eso. Esa era la necesidad a la que se buscaba responder: evitar que sigan ocurriendo casos en donde personajes de alto vuelo – los famosos delincuentes de cuello blanco – sean casos sonadísimos en los que finalmente no pasaba nada. Eso es lo que se intentaba parar.
Hubo presión desde diversos sectores, ¿quiénes fueron los principales actores de esta reacción?
Fueron varios sectores. Principalmente, yo los dividiré en tres sectores: el político – los partidos políticos que no habían sido parte de los casos de corrupción -, pero sólo no hubiera podido llegar a volverse norma constitucional. Hubo otro sector importante, el de los colectivos de abogados que impulsaron y participaron en la Asamblea Nacional Constituyente del 97 que aprobó la Constitución de 1998. Estos juristas constitucionalistas fueron apoyados por organizaciones de sociedad civil que, considero, fue el tercer sector. Y existe un cuarto sector que cumplió un rol importante en el proceso: la prensa, los medios de comunicación. En general, toda la ciudadanía estaba escandalizada. De hecho, creo que son casos de estudio en el país, incluso en América Latina; Ecuador ha juzgado a presidentes por temas de corrupción, la gente ha salido a las calles de manera apoteósica pidiendo la salida de presidentes por los niveles de corrupción. Por eso cayó Abdalá Bucaram (1996) y el caso de Gutiérrez.
La reacción del pueblo ecuatoriano es interesante porque normalmente la presión contra la autoridades es por otros temas….
Yo diría que los dos casos emblemáticos, en los últimos treinta años, han sido los que refiero: Bucaram en el año 96 y Lucio Gutiérrez en el año 2000. Esos fueron los dos casos en el que el principal problema que molestaba a la gente era el tema de la corrupción, además de la lejanía de la población.
¿Cómo fue el debate en torno a la propuesta de imprescriptibilidad? Y ¿se ha debatido los efectos que ha tenido hasta ahora?
Este tema de la imprescriptibilidad lo que iba a hacer, de alguna manera, era desincentivar los actos de corrupción “de cuello blanco” porque, más allá de eso, el establecimiento de causas es un tema independiente. Adicionalmente, yo considero que establecer la imprescriptibilidad de estos delitos es uno de los temas que se trabajó a partir de 1998 hasta ahora para frenar la corrupción. El otro fue la Comisión de Control Cívico contra la Corrupción que estuvo vigente unos diez años, y tenía un programa nacional anticorrupción que fue impulsado por Jamil Mahuad – que salió por temas económicos -. En su momento, el tema de la imprescriptibilidad tuvo un debate cuando fue instaurado inicialmente pero, ahora, es como un derecho adquirido, aunque no ha ayudado a procesar nuevos casos, pero sí en el sentido de que estos personajes que se fugaron ya no pueden volver. Junto a esto, el trabajo que realizó la Comisión de Control Cívico fue muy interesante porque fue identificando más de 200 casos de corrupción, se hicieron reportes, se trabajó con la sociedad civil y con la prensa; pero, finalmente, quien tiene que tomar las acciones debidas es el sistema judicial y debido a la independencia de las funciones del Estado es ese sistema el que tiene que avanzar con temas y aplicaciones efectivas, como ha pasado en Perú con el caso Fujimori; nosotros no tenemos ni fiscalías ni procuradurías anticorrupción, teníamos la Comisión de Control Cívico que era más declarativa, ahora con la Constitución del 2008 tenemos una nueva función del Estado que es el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que asumirá lo hacía la Comisión pero con otros elementos que le dan más fuerza, por ejemplo, ahora podrá tomar medidas cautelares.
Por lo que nos comenta, la imprescriptibilidad tiene un efecto más persuasivo que de , sanción efectiva. En el momento del debate ¿qué argumentos en contra y a favor fueron expuestos?
Esa es una buena pregunta. Personalmente no participé muy activamente de esa discusión, pero como ciudadana si estaba al tanto de las discusiones sobre este tema; así que no puedo darte datos muy precisos pero a grandes rasgos recuerdo algunas cosas. Para comenzar, le cuento una cosa interesante, la diferencia entre la Asamblea Nacional Constituyente del 98 y la del 2008 es que han sido procesos tremendamente diferentes. En aquel momento, cuando se discutía estos temas en el año 98 había mucha discusión jurídico – académica, en los medios de ciertos temas; pero las discusiones mismas de la Asamblea eran a puerta cerrada, inclusive se fueron a Riobamba y nadie se enteró de lo que pasó, al final salio el documento. Probablemente, aquellos que estaban vinculados a organizaciones de sociedad civil que hacían algún tipo de veeduría pudieron conocer mejor, pero no fue el nivel de transparencia del proceso del año 2008. Ese año la Asamblea Constituyente fue absolutamente transparente, la prensa estuvo ahí todo el tiempo, había un blog en el que se iban subiendo las actas diarias de cada una de las mesas y la sociedad tuvo acceso total, incluso se abrieron mesas de discusión itinerantes a nivel nacional para conversar con sociedad civil de cada uno de los temas. Le podría decir, además, que los argumentos eran principalmente a favor, yo no escuché jamás – al menos oficialmente – ningún argumento en contra; particularmente yo no encuentro que haya ningún argumento en contra.
El establecimiento de la imprescriptibilidad, ¿ha permitido que las autoridades judiciales fortalezcan su labor y procesen casos que de otro modo hubieran prescrito o se ha quedado como un derecho adquirido simplemente?
En realidad, creo que ha habido falta de voluntad política en los distintos actores; tal vez con ciertos períodos de mayor inspiración, dentro de la Comisión de Control Cívico de la Corrupción, por ejemplo, había un trabajo más serio y más ligado a la ciudadanía en la cual, realmente, se puntualizaban ciertos temas. A nivel de lo que es la justicia, los jueces hacen lo que buenamente pueden. A veces en muchos de los casos es falta de liderazgo en la Fiscalía – por muchos años, y esto es una opinión mía, no ha habido voluntad. Lo digo con el dolor del alma pero falto liderazgo para avanzar en los procesos de investigación que hubieran permitido a los jueces, por lo menos, avanzar con más celeridad y exigencia. Por eso considero que una de las áreas en las que tenemos una deficiencia grande es la Fiscalía. Por eso, le digo que el tema normativo es importante, pero tiene que venir acompañado de una serie de acciones de fortalecimiento institucional de los actores para que puedan efectivamente realizar este seguimiento, iniciar las causas y conseguir las pruebas que se requieran para tomar las medidas efectivas contra las personas y los bienes. Nos falta mucho, porque si no se convierte en letra muerta; en nuestro caso, más allá de los que se escaparon no puedan regresar al país no ha podido implementarse mejor la imprescriptibilidad.
¿Cuál es el rol que jugó y que juega la sociedad civil en la implementación de la imprescriptibilidad de los actos de corrupción?
Como mencioné, la sociedad civil jugó un rol importante en su debido momento. Inclusive fueron quienes organizaron a la ciudadanía a salir a las calles y protestar. En el momento mismo de la aprobación de esta medida a nivel constitucional hubo influencia de las organizaciones de la sociedad civil. ¿Qué sucede ahora? Es preocupante, porque, yo diría que las organizaciones de la sociedad civil, en general, están un poco de `capa caída` en el Ecuador. La sociedad civil, las famosas ONGs en estos casos particulares de corrupción no dicen mucho. Creo que todavía estamos los ciudadanos y ciudadanas en el Ecuador pasmados frente a cómo vamos a ir ejecutando todas estas normas constitucionales. Es como que nos cayó de sopetón todo este mamotreto constitucional, que lo llamamos así porque tiene 444 artículos que son difíciles de conocer. Creo que eso le ha afectado a la sociedad civil, además, hay una visión bastante controladora de parte del Estado hacia las organizaciones de sociedad civil, que por ahora están tratando de sobrevivir por las cuestiones financieras y por temas organizativos. En ese sentido, creo que no está cumpliendo su rol; creo que más están haciendo los medios en este tema particular. Y los medios, primero es el escándalo, puntualizar el caso, pero no hay propuestas específicas. Creo, también, que los colectivos de abogados tampoco están teniendo el rol que deberían tener. Ahora, no sé si no lo están haciendo o no se les visibiliza, porque eso también puede estar pasando. Ahora, tenemos un gobierno muy controlador, como que ha habido una captura de personajes que eran de sociedad civil y ahora están en el poder. Afortunadamente, hay algunas organizaciones que están intentando hacer cosas pero que no son muy fuertes, por ejemplo Participación Ciudadana; ellos siguen muy de cerca todo el tema de la conformación del Primer Grupo de Consejeros Temporales del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social; el proceso de la creación de la Ley de Participación Ciudadana que está en la Asamblea y esto es importante, porque el Consejo, por ejemplo, tendrá la capacidad de nombrar al Contralor de la República, al Procurador, a todos los intendentes de Bancos y Seguros, de Telecomunicaciones, etc. Ahora, no creo que debería haber una sola, que creo deberían haber más organizaciones, más colectivos. Existe también la Coalición Acceso, ellos trabajan todo lo referente a acceso a la información pública; según nuestra Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública (LOTAIP), que esta desde 2003 más o menos, y que muy poca gente la conoce, incluso en el sector público. Entonces, como te digo, yo veo que la sociedad civil está más de observadora, de veedora que de actor y exigiendo implementar las normas anticorrupción.
* Entrevista realizada en noviembre de 2009.